jueves, 19 de febrero de 2009

Moonlight y los vampiros descafeinados

De verdad, que sigo sin entenderlo.
Como fanática de los colmillos de cualquier tipo, me he calzado Moonlight enterita. No es que esperase mucho de ella, cuando nada más empezar ves que se trata de ¡otro! vampiro detective con pasión por las jovencitas mortales. Pero las series de vampiros no es que hayan relucido precisamente por las tramas originales y los argumentos contundentes.
Le dan mil patadas, sin ir más lejor, Blade, la serie que tampoco aguantó su andadura, o Blood Ties (de esta hablaré en futuras ocasiones, cuando termine los libros).
Pero, sea como sea, cumple su función. Habla del amor y la muerte, y refleja una vez más esos submundos en los que los no muertos campan a sus anchas entre nosotros, llenos de encanto (por que, sí, Mike tiene encanto a raudales, qué sonrisa de niño bueno) y pasión por la vida que ya nunca podrán tener.
Da un par de vueltas a los mitos, como el dormir en un congelador (bueno, si mantenemos eso de que cuando duermen están completamente muertos, no es tan estrafalario) o el poder soportar un sol que tan sólo debilita, o la reversibilidad a través de una sustancia alquímica. En resumen: no es una gran serie, pero es sin duda entretenida. Floja, seguramente. Y yo tampoco la voy a echar de menos porque se haya acabado.
Hasta ahí, de acuerdo con muchos.
Pero lo que me repatea es que la gente tache ahora a los vampiros de "descafeinados".
Yo sé un poco de vampiros, por mis 20 años (sí, ya van 20 desde El Pequeño Vampiro) siguiéndolos literaria, cinematográfica y televisivamente y no sé cómo alguien puede tener la desfachatez (o los webos) de decir que unos sean más descafeinados que otros. Porque anda que en el mito en sí no ha faltado adrenalina toda la vida.
En las leyendas transilvanas bastaba con meter un puñado de semillitas de lino dentro de un ataúd para que el bichejo se pasara entretenido unas cuántas noches contando y no molestara a las jovencitas del pueblo. Otras características un tanto patéticas son la imposibilidad de cruzar corrientes de agua o la necesidad de descansar en la propia tierra. Aquí estoy yo, ser superpoderoso y preternatural, fuerte y con sentidos de lince, rápido y bello, pero no puedo cruzar ríos. Mírate tú.
Durante el sueño, según otras leyendas, se acaba con ellos con suma facilidad, por estar totalmente muertos. Una estaca en el corazón y todo hecho. O sólo un poquito de sol. O el fuego. El ajo y la plata varían según los mitos, al igual que los crucifijos, la iglesia y alguna que otra hierba. Toma ser inmortal que no puede morderme si me he inflado de costillas al ajillo.
No sé si me explico... Desde el inicio, el vampiro es un ser débil, colmado de problemas que lo hace, en la mayoría de los casos, presa fácil. Porque eran como el lobo de caperucita: lo bueno del cuento, es acabar con él. Eran los malos, y el malo tiende a ser un poco gilipollas para que el bueno lo tenga más fácil.
Si, por otro lado, lo descafeinado según la gente viene de que sean "buenos" y "románticos" eso ya es otro cantar.
Para empezar, el que ha empañado hasta lo indecible al chupasangres por excelencia, nuestro amado Drácula, ha sido el señor Coppola. Tuvo los santos webos de llamar a su peli "Dracula, de Stoker", cuando en realidad no tenían nada que ver. Drácula era malo. Y punto. Y toda la mariconada del amor, la reencarnación y los océanos de tiempo son fruto de alguna neurona malparada de Francis. Pero como la mitad del planeta no sabe por dónde se enchufa un libro y prefiere ver las pelis, se cree que tiene cultura literaria, y así nos va.
El amor (y más el sexo) han estado siempre muy presentes en las historias de vampiros, y en la época romántica (hablo de historia y literatura) fue un mito muy trabajado por las características tan de la época: oscuridad, muerte, sangre, cementerios y cruces.
Anne Rice ha creado vampiros "buenos" y "malos" con una psicología impecable y con historias con suficiente complicación para darle mil vueltas a muchas otras.
Hasta Blade, que viene de donde viene (Marvel, por dios) y como vampiro es bastante fiasco le ha dado al menos acción al tema.
El mito se reinventa, como las hadas o las brujas, o los super-héroes de acción, o incluso los ataques terroristas.
Y si se cree que lo descafeinado es por obra de Crepúsculo, he de decir que el hecho de que salga semana sí y semana también en SuperPop como tema estrella no significa que sea una historia mala de por sí. Está hecha para adolescentes (chicas, principalmente) y retrata un amor irreal y empalagoso, pero aún así, sabe renovar algunas partes del mito sin caer en los clichés básicos.
Yo no creo que los vampiros "de antes" fueran dechados de virtudes, ni que los de ahora están cargándose el mito por tener sentimientos. No creo que un vampiro sea peor personaje por no ser el malo imbécil de la película ni que los géneros sen inmutables y no se puedan mezclar.
Lo que sí opino, es que la gente habla sin saber un pijo del contexto donde se mueve.
Y que si lo que quieren es vampiros con cafeína, habrá que ponerle a George Clooney unos colmillos para anunciar el Nespresso. Porque si no, vamos jodíos.

3 VALIENTES:

u2astur dijo...

yo opino que se puede hablar de peliculas descafeinadas cuyo género cinematográfico circunstancialmente es de vampiros, pero no englobar un género en su totalidad.Es como si decimos que los policias ultimamente estan descafeinados despues de ver el ultimo bodrio de Pacino.No podemos meter todo en el mismo saco.Es como el que dice que el cine es una mierda despues de ver Hancock, Indiana Jones o La Pantera Rosa 2.Quizás lo que es una mierda es lo que esa persona ve o selecciona,pero no es justo generalizar y hablar por todas las cientos de peliculas que no se han visto o los libros que no han leido si trasladamos el caso en concreto a la literatura.Por cierto, mis vampiros favoritos los de Polanski,ajajaj,y los de Vampiros en la Habana,aquella película de dibujos cubana tan peculiar.

Es lo que yo digo que sea dijo...

Mito: viene del griego μῦθος que lo pronunciará su padre.

Signficado: Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad.

Por lo tanto queda abierta la posibilidad de modificar, reinventar, recolocar, redefinir y poder hacer con la palabra lo que quiera.

Apoyo a u2astur que la calidad de la historia no está en el personaje sino en la historia.

Por lo que cualquier día escribiré una historia reinventarando a los vampiros. Mi primera definición de vampiro será ser diábolico que surge al ser convertido por otro vampiro y se aloja en el cuerpo humano que el vampiro padre ha asesinado matando incluso el alma. Le afecta la luz del sol, agua bendita y el ataque al corazon producido por indigestión de estacas de madera. Después seguramnete agregaré un ser humano (preferiblemente chica) con poderes especiales, fuerza sobre humana destinada a cazar estos seres, los llamaré por ejemplo caza-seres-malvados (aunque a esto tengo que darle una vuelta de hoja. Después agregaré a un vampiro con alma que podría ser bueno, una pizca de amor y pasión y algo de humor.

Bueno esto es lo básico, tendré que revisar la videoteca para que no se parezca a nada que haya sido escrito antes (por lo del plagio y tal). Eso sí pretendo que sea divertida, pero que si la adaptan a la televisión sea barato de hacer.

Un saludo

Áncora dijo...

Ya puestos deberías hacer que la chiquilla sea adolescente, y muy rubia, algo así como Barbie Cazavampiros, y que tenga amigos adolescentes con problemas adolescentes, ya sabes: amor, identidad sexual...
Al vampiro lo pones en plan tío weno, para que pueda hacer un spin-off siendo ¡otro! vampiro detective.
Y para añadirle feeling, pon otro vampiro más malo con look a lo Billy Idol y novia chiflada.

Huelo taquillazo XDDDDD