jueves, 5 de marzo de 2009

El manuscrito carmesí

Lo reconozco: le tenía ganas. Uno de los géneros a los que más me ha costado entrar es la novela histórica, pero tras unos cuántos buenos ejemplos, al final me ha encandilado.
A mí el señor Gala me gusta desde hace tiempo, aunque creo que debería limitarse más bien a cuentos cortos y poemas, porque en las novelas suele divagar demasiado y a mí, particularmente, tanta bisexualidad etérea y tanta desgracia junta me suele llegar a cansar.
Esta vez se trataba de la historia de Boabdil, el último rey de Granada, y desde luego tanto el personaje como el momento histórico daban para mucho. Esa mezcla de culturas, razas y religiones, esa pugna constante, la Alhambra como Paraíso Perdido y la riqueza y diversidad de Al-Andalus...

Photobucket

Y he de decir que todo eso lo ha plasmado muy bien Don Antonio, que sabe bien, cómo no, lo que significa ser andaluz. Ha dado en el clavo con su visión desde "el otro lado" y la forma de plasmar la época es realmente buena, como un gran cuadro lleno de pinceladas sublimes.
Pero por otro lado, ha caído en sus vicios más que nunca: la ambigüedad de Boabdil tiene demasiado peso (para mi gusto) en la trama, y de las 600 páginas que tenía mi edición me han sobrado holgadamente 200.
Al final, todo confirma mi lema. "Fíate poco de los Premios Planeta".

COMENTA, HABLA, DI ALGO, PONME VERDE