miércoles, 15 de abril de 2009

Semana SAN- grien-TA

Hacía bastante tiempo que no teníamos Amó y yo diez días seguidos los dos juntos sin trabajar, y había que hacer algo: quedarse en casa.
Además de las compras, los recados, los vaivenes, las comidas y cenas familiares, las clases de baile (las vueltas del rock'n'roll, arggg) y cuidar a la pequeña Mo, hemos tenido tiempo para lo que más necesitábamos: descansar. Así que para dejarnos llevar por el apatatamiento, preparamos un maratón de pelis infames de sangre y friquismo. ¿ O acaso no estamos en Semana Santa? Pues ¡ale! más sangre que en una procesión.

Bloodrayne: Cuando lo primero que sabes es que una peli está basada en un videojuego, muchas veces te echas a temblar. Si la temática es vampírica, tienes más razones aún. Y si la prota es la tía wena de Terminator 3, te supones que como mujer espectadora seguro que sales perdiendo. Es un despropósito auténtico, una bazofia de guión y una trama sin chicha ni limoná. Aún no me explico que pintan en ella Geraldinde Chaplin, Michael Madsen, Michelle Rodriguez o incluso Meat Lofe. Aún intento entender cómo es posible que Ben Kingsley haya hecho algo tan infame. Ni por amor a los vampiros ni por tías wenas... no se la recomiendo a nadie.

Ultraviolet: En fin. Ni idea de qué pretendían con ella. Ni es una buena ciencia ficción, ni realmente es un film de vampiros, ni es ná que pueda catalogarse en otro sitio que no sea el cubo de la basura. Se supone que hay un virus que hace a la gente hemófagos, pero eso es todo lo que podemos sacar en conclusión de los chupasangres. Mila Jovovich hace de engendro camaleónico con tanto acierto que en el momento en que sus pantalones blancos se tornan rojos parece que le ha bajado la regla. Sin más comentarios.


Drácula 3000: Su propio nombre lo puede decir todo. Si juntamos a Casper Van Dien (ya para morirse en Revenant), Erika Eleniak (los años pasan pa' tooodos) y a Coolio en todo su histrionismo... ¿qué esperas? Pues la cosa es que es tan esperpéntico ver a un tío vestido al uso vampírico de los años 30 persiguiendo a una tripulación en una nave al estilo de Alien que al final es incluso divertida. Dentro de 20 años será de culto para los adolescentes que se descojonan con pelis de serie Z.
Rise: Pues puestos a ver vampis sin colmillos, ésta ha sido la mejor con diferencia. Lucy Liu busca venganza entre criaturas que pueden perfectamente caminar bajo el sol y que no tienen tanto glamour como mala leche. Entretenida, sin pretensiones, con un guión justito pero correcto. Nada descabellado pero tampoco aburrido, con su dosis justa de acción, aunque un poco previsible. La única recomendable de verdad. Se intuye segunda parte.


Por supuesto, Amó y yo descansamos de tanta sangre y sufrimiento con algo ligerito... Capítulos de Urgencias, que hemos retomado desde la primera temporada y que me permiten babear ante el monumeto de pediatra que curiosamente también se ha cargado su montón de sanguijuelas, empezando por Salma.

Y para leer...

¡Chúpate esa! Mala suerte que sea una segunda parte de un libro que atjum atjum los inútiles de los editores no se molestaron en publicar aquí. Aún así, un sentido del humor genialemnte ridículo y absurdo y unos personajes de lo mejor, encabezados por la sublime Abby Normal, el mejor relato de una adolescente goth-emo-punk que he leído en mucho tiempo.
Una vez recuperada del trancazo que me dio justo el fin de semana, empezamos el trimestre con energías renovadas... sangre nueva.

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