martes, 28 de julio de 2009

Harry Potter y el Misterio del Principe

Spoiler seguro: he avisado.
Si no has visto la peli y/o leído el libro, no sigas: te lo voy a joder.

Amó y yo hemos ido a ver La Sexta de Harry Potter con notable expectación.
A ver, sabíamos que el sexto libro era un poco flojo (algo inevitable, teniendo en cuenta cómo iba la progresión, si queríamos que el séptimo fuera, como fue, de infarto) pero la película prometía bastante.
Para ser sincera, la primera mitad me estaba gustando .
Arrugué un poco el morro ante la primera visión de Cissy Malfoy, pero al minuto me conquistó.
Me gustó poco el careto que le pusieron a Fenrir Greyback, pero entiendo que era difícil contratar a JP Leppäluoto, tan ocupado como está con ser el cantante de Charon y uno de los Northern Kings. (Podéis verle el jeto aquí)
Aparte de eso, visualmente me estaba pareciendo perfecta, hasta llegar a la cueva. Que no, que la cueva no era así, aunque la escena transcurriera con un ritmo justo y Michael Gamon siga clavando a Dumbledore, incluso en sus momentos más frágiles.
Gratamente me sorprendió la elegida para ser Lavender Brown, lo capaz que está siendo Tom Felton para presentar a alguien tan difícil como Draco Malfoy o la increíble elegancia y ambigüedad que sabe darle Alan Rickman a mi adorado Severus Snape.
Me gustaba el modo de plasmar todos los líos adolescentes de rolletes y amoríos y sobre todo la bis cómica de la relación Ro-Ro/Lavie.




Pero es que la adaptación es MALA. MALA, MALA, MALA. Sobre todo, la última parte da bastante pena, como versión del libro.
Para empezar, desvela de mano hilos argumentales que deberían pretender sorprender, o al menos tener un mínimo de emoción o de duda hasta acercarse el desenlace. Ya no digo la historia de amor entre Tonks y Lupin, que también, sino por ejemplo el tema del collar embrujado o de los armarios comunicantes, y todo el papel de Draco en el hilo argumental.
Para seguir, se inventa y se saca cosas de la manga que no eran necesarias para la trama, que no explican nada y ni siquiera ayudan a tener más acción.Y luego se come dos grandes escenas que todos estábamos esperando, como era la lucha de los alumnos contra los mortífagos (que en la peli campan a sus anchas sin un poquito siquiera de movimiento) o todo lo contado en el capítulo del Sepulcro Blanco, que seguramente nos hubiera hecho llorar a moco tendido hasta a los más mayorcitos.
Hay otro par de cosas que, ya puestos, cambiaría, aunque se pudieran dejar así: una, el colofón de las historias de Ron y el quidditch, con el A Wisley vamos a coronar, y otra, la verdadera historia del beso y alrededores de Harry Y Ginny, que mancillaron vilmente. Aún así, eso lo habría perdonado si el resto no se lo hubieran pasado por el mismísimo forro del Sombrero Seleccionador.
Resumiendo, para mí una gran decepción, mucho ruido y pocas nueces y una nueva patada de parte del cine a la literatura.


Temblando estoy pensando en lo que vendrá.

2 VALIENTES:

u2astur dijo...

que sentido tiene esforzarse en hacer las cosas bien si la recaudcion seguiria siendo la misma?.Dejad de acudir al cine en masa y que espabilen con las sucesivas adaptaciones...

Áncora dijo...

Totalmente de acuerdo, en el cine comercial rige la ley del minimo esfuerzo y la máxima rentabilidad...
Pero los amantes de la literatura seguimos soñando con ver lo que leemos... y yo no tengo paciencia pa esperar!!!!! XDDD