martes, 11 de agosto de 2009

La susurradora de aves

Situación 1: Iba camino del trabajo. En vez de ir por la acera, me metí por el medio de una urbanización con jardines. Hacía sol. Según iba caminando, apareció volando un mirlo. Se posó en un postecito bajo, a mi lado. Se puso a cantar, abriendo su pico anaranjado. Sólo estaba yo. Le sonreí, me di la vuelta para poder alejarme mirándole, de espaldas a mi destino. Me fui feliz, reconciliada con la vida. Un pedacito de cielo. Un trocito de novela colado en mi vida diaria. La realidad superando la ficción.


Situación 2: Unas semanas después, en mi primera Luna de Miel, Amó y yo paseamos por "El Parque de los Patos". Me encanta pasarme por allí porque hay varios cisnes negros. Había uno en la laguna y dos fuera, acicalándose. Me quiero acercar a hacer una foto al que está nadando, pero está lejos. Le doy la cámara a Amó y le pido al cisne que venga. Se acerca nadando a donde estamos, lentamente, dejando esos hermosos surcos en el agua. Se queda cerca de la orilla, frente a nosotros, girando sobre su eje en el agua, despacio, un buen rato. Luego se aleja despacio, ahuecando las plumas. En todo momento estaba posando, bailando para nosotros.

Si estuviéramos en la Edad Media, yo sería una mujer ya respetable, de mediana edad, llena de canas y con al menos cuatro hijos. Seguramente me habría casado con algún bestia bebedor. Me veo con el herrero, con lo que siempre me han gustado los brutos. El molinero, si llego a tener mucha suerte. Yo haría emplastos de hierbas para rejuvenecer la piel o curar los eccemas. En toda la aldea me conocerían como La Que Habla Con Las Aves.

Pobre de mí si se enterase la Inquisición.

1 VALIENTE:

Euterpe dijo...

genial!! has descubierto otra faceta innata!!
Has visto posiblemente las dos aves más bonitas que existen:
El mirlo con su pico anaranjado que le hace tan característico y un cisne negro, algo no muy común...

Que suerte tienes de ser bruja ahora hoy en dia... :)