miércoles, 16 de septiembre de 2009

Hobbies y aficiones

Amó se queja muchas veces de que soy una inconstante. Y la verdad es que es cierto, al menos para algunas cosas.
Pero lo que más le sorprende es que no sólo me cueste la constancia en cosas que conlleven un esfuerzo o sacrificio, sino que salto de un tema a otro en lo que también me entretiene, o me apasiona.
Yo más que verme inconstante, me veo compulsiva. En mi ocio me lanzo por las cosas que me apasionan y les aplico todo mi ardor... hasta que se acaba.
Cuando un libro me encanta lo leo rapidísimo, absorvida, deseando volver a cogerlo. Muchas veces incluso sueño con él. Es raro que si una novela me gusta me dure más de una semana. si no me apasiona... la relego para leer en el autobús. Dale un mes un medio.
La última temporada no he parado de leer, y como he dado con unas cuentas novelas buenas (para mi muy personal gusto) no hacía otra cosa.
Ahora me he vuelto a enganchar a la DS. He dado por un fin con un juego en el que no me atasco y le he cogido el vicio otra vez.
Amó se echa las manos a la cabeza, sabe que dentro de poco me entrará el mono de pintar camisetas, o de hacer otra ooak, o volveré a los inicios del punto de cruz.
O me cansaré, y correré a comprar fieltro y me pasaré un mes sin parar de hacer broches. O coseré carteras hasta que vuelva a tener callos en los dedos.
Lo que yo he observado, y no deja de ser curioso, es que estos cambios radicales siempre me dan en el cambio de estación, como si fuera algo biológico dictado por mi cerebro animal.
Y lo que también veo es que cuando me falta "algo", aunque no sepa qué es, es cuando empiezo a buscar algo nuevo para que me llene, un desafío, una novedad, un cambio que me cargue de endorfinas, me ayude a pasar el bache.
Espero de verdad que esta etapa se pase pronto, o ya me veo apuntándome a clases de macramé.
Mientras tanto, me veo haciendo una tesis sobre el craving en el ocio y tiempo libre. Igual de ésta me dan el Nobel. Aunque sólo sea una cajetilla.


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