miércoles, 28 de enero de 2009

Buenos días, muñeca

Hace meses que la he localizado, y desde entonces, la veo casi todos los días. Siempre se me va la vista hacia ella, y me dan ganas de levantarme los cuellos del abrigo, como si fuera una gabardina, y mover el ala de un sombrero imaginario, para saludarla. "Buenos, días, muñeca" le diría. Y seguiría mi camino.
Están en mi barrio, no muy lejos de mi casa. Son un montón de bloques iguales, y en una de las ventanas de la fachada hay un saliente, parece un balconcillo estrecho si lo vés de lejos, pero en realidad es una jardinera. La mayoría de la gente tiene flores, principalmente geranios, alguna veleta e incluso algún molinillo. En Navidades cuelgan los Papá Noel y los Reyes, y en verano suelen mustiarse las hojas por el calor.
Pero da igual el día y la hora que sea, mis ojos siempre van a la misma ventana. De pie, con su vestido elegante y su sombrero, como desafiando al tiempo, como observando la calle, está una muñeca de porcelana. Siempre en el mismo lugar, siempre en la misma posición, haga sol o llueva.
Siempre allí quieta, como queriendo otearlo todo. Y mi imaginación vuela. ¿quién vive en esa casa? ¿de quién es la habitación? ¿por qué saca a su muñeca a la avenida a reinar en el balcón?
Siempre me han gustado esas muñecas con sus ojos fijos y brillantes, con sus rígidos rizos y tirabuzones, con sus faldones y polainas. Tienen ese punto inquitante de niña diabólica, de objeto embrujado, de fantasma del pasado.
Y allí está ella, cada mañana, mirándonos desde arriba con altivez. ¿Tendrá nombre? ¿será de una niña, de una mujer, de un anciano?
Me hago preguntas y más preguntas, sabiendo que me quedaré siempre con la incógnita. Aunque a veces se me haya pasado por la cabeza, como una locura, buscar un timbre al que llamar para interesarme por ella, intentar despejar las incógnitas y romper la pompa de jabón. O quizás descubrir una verdad que sólo abre más preguntas.
Stephen King, con menos que eso, habría escrito un par de obras enrevesadas. Una muñeca que aprisiona el alma de su antigua dueña y que tiraniza a sus propietarios. Un ente maligno que posee su cuerpo y se asoma a la ventana para provocar accidentes con una mirada. Habla con la niña que vive en la casa, la va envenenando, la engaña para que provoque muertes inesperadas. O es un ángel bueno que quiere evitar otros ataques. Aunque eso quizás sea más propio de Neil Gaiman, dibujado en viñetas.
A veces, cuando miro hacia arriba, incluso recuerdo la musiquilla de Rozen Maiden, y me pregunto si no será una pequeña Hinaichigo.
Y al final, sigo por la calle, voy hacia el trabajo y pienso en otra cosa. Quizás cuando me retire, le dedique una novela.

domingo, 25 de enero de 2009

Yogul-lado


No es que quiera yo hacer propaganda, pero cosas como éstas, las hay que contar. Para ser un poco coherente no voy a citar la marca en cuestión, y el que quiera saber, que busque.
En ParquePrín han puesto (no sé cuándo, que hacía tiempo que no iba) un puesto de helados. Eso, en sí mismo, no es gran cosa, pero el invento va más allá.
Resulta que la idea es muy simple, pero muy buena. Tú pagas por el tamaño del helado, que siempre es helado de yogur, como el mítico yogul-lado maldito de Homer Simpson. Y luego ves un mostrador lleno de cacitos, con distintas salsas de chocolate y frutas, trocitos de fresa, virutas de chocolate, caramelitos y canutillos de colores, y una hilera que parece interminable de siropes distintos. Y todo eso, lo combinas como quieras.
Total, que uno no sabe ni qué escoger, pero como con eso ya cuentan, te ponen una lista de sugerencias de lo más interesante: mezclas de sabores, colorido, ingredientes que ni hubieras visto entre tanta variedad...
Amó y yo nos hemos puesto las botas, y a partir de ahora vamos a intentar ir probando variedades hasta que nos cansemos, que será, supongo, unos años después de la jubilación, entre viaje y viaje a Torrevieja y Marbella.
Vamos, que si os pasáis, no os lo podéis perder. Un auténtico placer para el paladar. Bon apetit.

sábado, 24 de enero de 2009

Contando

Siempre que se habla de contar yo me acuerdo de El Conde de Barrio Sésamo. "Me llaman el conde porque me encaaanta contar". Lo malo es que tienes que ser mayor para pillar el juego de palabras con "Count", pero bueno.


Llevaba tiempo con ganas de contar, de tener estadísticas, de ver cuántas visitas tengo y ese tipo de cosas. He tardado lo mío pero he encontrado un buen contador, al fin. Diseño sencillo y estadísticas poco tramposas, más bien conservadoras.
Así pues, que sepáis que desde ayer mismito... cada visita vuestra cuenta.

jueves, 22 de enero de 2009

Dogville

Aún estaba convaleciente de la gripe maravillosa que me tocó este año (sí, las brujas también enfermamos) (no, no hay poción que valga para eso) (sí, me encantan los paréntesis) (sí, en parte es por "La princesa prometida") (no, no me estoy volviendo gilipollas) (creo) (vale, ya paro) cuando me tiré en el sofá a ver Dogville.
No es que tenga nada contra Von Trier ni mucho menos el movimiento Dogma, pero he visto pocas pelis suyas. También es verdad que en los últimos años he visto pocas pelis en general, y, siendo sinceros, la mayoría ha sido más bien ponzoña intragable.
Tenía un poco de miedo por esta peli en concreto. Había oído hablar de ella y todo eran buenas críticas, pero me pasa con muchas otras supuesta obras de arte. Yo no les acabo de encontrar el truco o no les veo la gracia por ningún lado, y acabo frustrada pensando que quizá me falta algún mecanismo para comprender o ver cosas que otros sí tienen claras.
Al final, me gustó muchísimo. Nicole Kidman está soberbia, como suele estar casi siempre (aún se me atraganta "Embrujada", y si no me gusta a mí...) y hay un montón de actores que le hacen un buen acompañamiento, cada uno en su sitio (ese James Caan, Lauren Bacall, Patricia Clarkson, Paul Bettany o Ben Gazzara, por poner unos pocos).


El formato tan austero y tan teatral me encantó desde el principio, igual que la idea de los capítulos que el narrador va desgranando, que en ocasiones parecen parte de una fábula moral y en otras un documental (quizá sea por la voz del doblador, que suena a más no poder a pradera del Serengeti)
En cualquier caso la historia es buenísima, un retrato genial de lo que es la naturaleza humana, con sus idas y venidas y sus contradicciones, con un final como no podría haber otro.
Si buscas algo entretenido y ligero, ni se te ocurra planteartelo. Pero si quieres pensar un rato, aunque a veces sea sobre temas poco agradables, pásate por Dogville.

martes, 20 de enero de 2009

Fleet Foxes

Es curioso como las cosas a veces van por carambola.
Hace mil años, por circunstancias, tuve que abrir una cuenta en un banco "X" (que le haga publicidad Rita, que yo paso). Tiempo después, debido a un concurso, envié mis datos a un email y empezaron a mandarme periódicamente un magazine "joven" a la misma dirección. Bueno, yo más bien diría que es un pastiche mediocre para un tipo de jóvenes muy determinado al que quizás será mejor no calificar, pero bueno.
La cosa es que gracias a ese boletín conocí a este grupo de Seattle. Me impresiona cómo a día de hoy un grupo nuevo, y joven (esta vez sin comillas y sin calificativos) puede tener ese sonido clásico, pero no viejo, ni manido.
El vídeo además me parece una preciosidad.

Al final resulta que algo bueno ha tenido el cutre-boletín. Si es que... nunca se puede hablar.

jueves, 15 de enero de 2009

Shortcuts: The World Meets Me!

¿Qué es esto?

Hace tanto, tanto tiempo, en aquel space ya tan, tan lejano había pensado en secciones fijas, tal vez semanales, tal vez quincenales. Cosas como un "jueves de lectura" o cosas así. Desistí rápidamente, sabía que no lo podría mantener. Ahora no se trata de una sección fija, pero sí será una sección, con una extraña coherencia. Así que tiene derecho a un estreno, aunque sea tan extraño como este.

¿De qué va?

Es más sencillo de lo que pueda parecer, y a la vez uno de los temas más amplios y viejos del mundo. Hace tantos años que llevo pensando en ello que no sé cuándo empezó, creo que más bien se ha ido fraguando dentro de mí como un órgano más, o como otro rasgo de personalidad. Me encantan las coincidencias, las casualidades, las uniones. Es como la teoría de los seis grados de separación: "cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces)".
Al final siempre tengo la sensación de que la vida es así, el mundo es así, todos estamos conectados con todos de alguna amnera. No hablo de nada místico, ni espiritual. Hablo de cuando conoces a alguien del otro extremo del mundo que no tiene ni tu edad, ni tus caraterísticas, que quizás no sea de tu misma raza, ni sexo, pero que de repente adora algo que a tí te encanta, aunque no tengáis nada más en común.
Los seres humanos somos tontos y egocéntricos, poco lógicos, nos sentimos muy únicos en nuestros gusto, pero al final siempre hay alguien como tú en algo, y eso, lejos de hacerte "menos tú" suele provocar una conexión maravillosa.
Al mismo tiempo, es sorprente como tus gustos también se van encadenando, como alguien a quien admiras a su vez gusta de otras cosas que tu sigues...
Al final todos nos movemos entre conexiones en nuestra inmensa telaraña mundial. Y de conexiones de ésas hablaré de vez en cuando.


¿Por qué "shortcuts"?

Como algunos sabéis, es el título original de la peli que aquí conocemos como "Vidas Cruzadas". Shortcuts ha sido mal traducido alguna que otra vez por "cortes cortos", pero en realidad significa "atajos". Esto abre una perspectiva nueva sobre la película, que habla precisamente de eso, de los atajos que tomamos en la vida, a través de unos personajes conectados de alguna manera todos con todos. Así que esa mezcla de cruces de vidas, de conexiones, y de atajos me parece un buen título para la sección.

¿Por qué en inglés?

Culpa de mi querido Sr. Holopainen. Una vez escribió: In the songs insanity meets piety, megalomania meets humility, indescribable anguish meets never-before-felt lust for life, Walt Whitman meets Stephen King, Finnish woods meet the shores of Scotland and "Angels Fall First" meets "Once". Me gustó tanto la forma de expresar las coincidencias que tomo la estructura para los títulos. Esperemos que no me exija pagarle los derechos de autor, que una es pobre.

¿Por qué tantas explicaciones?

Simple y llanamente... porque me da la gana. ¡Hala!, a escanciar por ahí.

viernes, 9 de enero de 2009

Los autos del infierno

De verdad que ya lo había oído ayer en los informativos pero no pensé que la cosa diera para tanto.
Supongo que ya lo sabéis. Una asociación ha pagado por un anuncio en sendos autobuses de Barcelona con el slogan

Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida

Bien. Por supuesto esto para muchos de los encuestados sobre el tema es un despropósito y una inmoralidad, un escarnio, un escándalo, y cómo no, un pecado.
Es por ello que una asociación cristiana contraataca con una frasecita en los autobuses de Madrid

Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo

Según mi humilde opinión, como casi todo, esta chorrada se ha salido de madre. No veo para nada el problema de la frase de los ateos, cuando para empezar, no niegan categóricamente a Dios, simplemente dicen que puede no existir (duda, por otro lado, que hasta el más católico ha tenido "Padre, ¿por qué me has abandonado? blablablabla) e invitan a la gente a que, aún sin Dios, tengan una moral. Me gusta algo que apoya la búsqueda de la felicidad huyendo de ese bicho tan feo y purulento que es la culpa, pilar en la que asienta nuestra supuestamente beneficiosa religión.
Pero a lo que yo voy es que si de verdad querían contraatacar, por qué no han tenido los bemoles de poner algo como...

Si Dios existe, ya castigará a los ateos cuando vayan al infierno. Mientras tanto vive y deja vivir y dientes, dientes, que es lo que les jode

Si es que... ya era hora de que en los buses hubiera algo más que anuncios de restaurantes y lencería promoviendo la gula y la lujuria... Seamos coherentes y promovamos la sinceridad, erradiquemos el pecado gracias a los señores autobuseros.

Zelda Phantom Hourglass


Para la consola más puntera del momento, la nintendo NES de 8 bits, el juego más puntero era el Zelda. Era carísimo para la época, y la mayoría nos conformábamos con alquilarlo en el video-club.
Recuerdo que la primera ampolla que me salió en el pulgar por exceso de juego fue precisamente con su segunda parte, el Link, de tanto darle al botón B de salto intentando cargarme a los espectros, unas armaduras andantes que custiodiaban el castillo.
Ahora que ya peino canas y el colegio ha quedado tan atrás para mí ha sido un lujazo poder reencontrarme con Link gracias a la DS.
El juego es realmente bueno. No es complicado de usar, gracias al lápiz con el que lo mueves todo (incluso las armas) en la pantalla táctil, pero está lleno de enigmas y puzzles que resolver, que llevan al jugador a estrujarse bastante el coco ( y también más de una vez a buscar en internet una guía para no quedarte perdido en una pantalla).
Es muy entretenido, bonito gráficamente y con el espíritu de los primeros juegos, cosa que hace las delicias de todos los puristas como yo. Incluye nuevos personajes muy divertidos, tiene bastantes guiños cómicos y la historia tiene su complejidad, haciéndote sudar tus horitas delante de la pantalla.
Para los que habéis tenido una infancia llena de ampollas en los pulgares, como la mía, os lo recomiendo fervientemente.
¡A salvar a Tetra se ha dicho!

miércoles, 7 de enero de 2009

El Espíritu de Las Navidades Pasadas

Si ahora tengo que echar la vista atrás, aparecen todas: la vez que en Nochebuena no podía ni salir de casa, y me sacaron una foto con las nenas en un horrible pijama color mostaza; cuando estuve ingresada hasta el día 23; la vez que no podía respirar y casi me ahogo con la uva número diez; la vez que en vez de doce uvas me tuve que tomar doce ampollas revitalizantes porque me llegaba la tensión a los suelos; la vez que no pude salir de noche para despedir el año; el año pasado, que languidecía en un sofá incómodo cual potro de tortura...
No me viene, sin embargo, un sólo recuerdo de Navidades estando sana. Y alguno habrá, alguna Navidad sin clinex, sin jarabes, sin sobres ni pastillas para la tos... pero parece haberse borrado de mi memoria.
Lo malo no es que te pongas enfermo en vacaciones. Lo malo es cuando toca empezar a trabajar y sigues hecha una piltrafa, con los oídos taponados, tos, mareada y cansada... y tú que no eres tradicional, que no haces propósitos para el 2009 porque los del 2008 están a estrenar, que no brindas con champán, ni el anillo en la copa, ni con bragas rojas ni mariconadas de ésas, te pones toda trascendental, preguntándote...

¡Dios mío! Si empiezo el año así...

¿cómo lo acabaré?