martes, 31 de marzo de 2009

Coraline

Yo no leí en su día la novela, pero Amó ha sido un ídem y me ha regalado la novela gráfica basada en la idea de Gaiman.
De Neil apenas puedo decir nada que no sepa cualquiera que le conozca mínimamente: es un mago. Nadie como él podría hacer una historia tan buena modernizando la idea de "Alicia en el País de las Maravillas. "
P. Craig Russell ha puesto imágenes a los textos de Gaiman con un acierto impecable. Y servidora se ha sentado y se ha tragado la historia enterita en un momento. Ñam. Qué delicia.
Para los que no sepáis muy bien de qué va, Coraline es una niña que se muda con sus padres a una casa enorme en la que viven más personas, de lo más extravagantes. Pero no sólo eso, al abrir una extraña puerta, Coraline descubre que allí también viven sus "otros padres", más amables, más cariñosos, y deseosos de tenerla con ellos y mirarla con sus ojos de botón negros.
Como no podría ser de otra manera, la industria del cine ha querido adaptar esta obrita maestra y para ello cuentan con Henry Selick. Así dicho casi seguro que nadie sabe quien es, pero si os digo que ha dirigido Pesadilla Antes de Navidad, igual os centra un poco. (sí, ya lo sé, muchos pensáis que el durector es Tim Burton, pero no: él producía y puso la idea y los personajes, pero no fue el realizador).
Por lo que he visto la estética me parece muy acertada, aunque veo que el gato les ha quedado bien cutre, y da la casualidad de que es, con diferencia, mi personaje favorito.
La banda sonora promete enormemente. Sea como sea, por fin algo hace que tenga verdaderos deseos de ir al cine.
¡¡¡¡¡¡¡Casi había olvidado esa sensación!!!!!!!

jueves, 19 de marzo de 2009

Los "linces" de la iglesia

Arrrrrgggggg
Llevo ya dos días queriendo poner esto y se me iban corroyendo las entrañitas mientras tanto, mecagontó.
Los señores con faldas de esta nuestra querida iglesia han decidido hacer una campaña contra el aborto. Bueno, hasta ahí no me puedo quejar, claro, que en este país hay libertad de expresión y si me pongo en plan inquisidora contra los nietos de Torquemada la ironía es demasié.
Ahora bien, se van a gastar... no quiero calcularlo siquiera, pero UNA PASTA en dípticos (he oído entre 8.000 y 10.000) a todo color y en buen papel y en carteles (unos dicen 500 y otros más) para tal evento. Que digo yo, si estamos en crisis, ¿no será mejor invertirlo en comedores? ¿hacer algo en cáritas? Porque ahora de verdad que hay gente que lo necesita.
Y, francamente, todos sabemos que con un díptico no se suele cambiar una opinión, y menos aún ante un tema como ese. Las opiniones ya están hechas. El único que apreciará el díptico es el que ya está de acuerdo. Y los que, como yo, NO, pues nos limpiaremos las reales posaderas con él.
Pero bueno, ya aparte de que cada uno se gasta su dinerto como quiere (porque de verdad, soy una jodía ilusa y quiero pensar que ese pastizal no es parte de contribuciones públicas), a mí me ha dado por culo, y así de claro lo tengo que decir, la analogía que han usado.



Un niñito al lado de un lince, y según esta gente, el lince tiene más derechos y está más protegido.
Espero de verdad que la primera ONG por la Eutanasia que tenga fondos les responda con otra campaña. Porque da la casualidad de que hoy día nos morimos peor que perros. Que da la casualidad de que a cualquier mascota legalmente se le puede dar la inyección letal tan campantemente; y los enfermos terminales, incluso los que quieren acabar con su vida dignamente, según la iglesia deben acatar la voluntad de Dios (que mira por dónde, es sufrir hasta dónde no podemos ni sospechar).
Ahora a ver dónde está la protección a las personas y a los animales, que por cierto, según ellos no tienen más alma que ellos mismos...
Así nos va.
De El Bene y Los Condones ya hablaré en otra ocasión...
si no me ha reventado el hígado antes.

jueves, 5 de marzo de 2009

El manuscrito carmesí

Lo reconozco: le tenía ganas. Uno de los géneros a los que más me ha costado entrar es la novela histórica, pero tras unos cuántos buenos ejemplos, al final me ha encandilado.
A mí el señor Gala me gusta desde hace tiempo, aunque creo que debería limitarse más bien a cuentos cortos y poemas, porque en las novelas suele divagar demasiado y a mí, particularmente, tanta bisexualidad etérea y tanta desgracia junta me suele llegar a cansar.
Esta vez se trataba de la historia de Boabdil, el último rey de Granada, y desde luego tanto el personaje como el momento histórico daban para mucho. Esa mezcla de culturas, razas y religiones, esa pugna constante, la Alhambra como Paraíso Perdido y la riqueza y diversidad de Al-Andalus...

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Y he de decir que todo eso lo ha plasmado muy bien Don Antonio, que sabe bien, cómo no, lo que significa ser andaluz. Ha dado en el clavo con su visión desde "el otro lado" y la forma de plasmar la época es realmente buena, como un gran cuadro lleno de pinceladas sublimes.
Pero por otro lado, ha caído en sus vicios más que nunca: la ambigüedad de Boabdil tiene demasiado peso (para mi gusto) en la trama, y de las 600 páginas que tenía mi edición me han sobrado holgadamente 200.
Al final, todo confirma mi lema. "Fíate poco de los Premios Planeta".