lunes, 21 de junio de 2010

La segunda vida de Stephenie Meyer

Riesgo de spoiler y destripamientos varios,
además de opinión personal


Sin poder comparar sus talentos (que las comparaciones son odiosas, y aquí más) le adjudico a la Meyer el mismo mérito que a J. K. Rowling: hizo a muchísima gente apuntarse al carro de la lectura. Y sólo por eso merece mi respeto. Si añadimos que se ha forrado el riñón con una fórmula simplísima, tiene además toda mi admiración.
Empecé la saga de Crepúsculo mucho antes del boom. Mi ejemplar es una primera edición. No había foros, ni se sabía nada de una peli, ni la mayoría de la gente sabía lo que era. Y, sí, me enganché. Era una historia simple contada de manera sencilla, era bonita y entretenida. Le he encontrado tantos fallos que no los puedo escribir aquí si quiero que esta entrada mida menos de dos metros, pero, en general, me ha gustado. Y tiene todo el mérito que decía antes.
Y la señora Meyer... bueno, se lo ha montado un poco regular. Hizo una serie exitosa y no ha sabido seguir.
Sacó ese otro libro, The Host, que no ha tenido ni de lejos el éxito que debían esperar ella y todos sus editores y se debió llevar un chasco. Vamos, yo de cifras no sé nada, pero no conozco nadie que se haya comprado el tochazo con el ojo en la portada. Y menos aún a nadie que le haya gustado.
Y además tuvo "tan mala suerte" que su idea de revendernos su primer libro contado por el otro protagonista (oliendo ya a una cola de libros colaterales de los colaterales al estilo
Dragonlance) se frustró cuando apareció una copia rulando por internet con más profusión que un vídeo de tías en pelotas.
¿Y qué hace Steph? Pues qué va a hacer: revivir a la gallina de los huevos de oro. Se saca de la manga una novela de donde no la hay, alargando lo que podría haber sido un capítulo de
Eclipse sacándolo a precio de libro único con la excusa de que un euro de cada ejemplar va a la Cruz Roja Americana. Que la peli salga ahora seguro que no tiene nada que ver.
Que, oye, yo lo entiendo: uno como autor tiene sus contratos y sus compromisos, y los números cantan, y la chiquilla tiene unos cuantos churumbeles que alimentar. Pero nos ha colado lo que nos ha colado.
Vale, vale, que sí, que
pa qué critico: si no lo leo, no me quejo y ya está. Pero mi agente del Circulo de Lectores es un encanto, y me dio palo decirle que no. Y como una nunca hace ascos a lectura ligera sea de la cualidad que sea... me he merendado en un suspiro La segunda vida de Bree Tanner. Y aquí tenéis mi opinión:

La historia es del todo insuficiente como para ser llamada ni siquiera novela corta. Y me parece del todo irrelevante, no veo que aporte apenas nada a la historia original. Eso sí, es entretenida, se lee muy bien como todo lo de la Meyer. Acabáramos.
Lo mejor: al principio hay casi casi un intento de recuperar al vampiro original: la noche, la caza... Que por un lado se le agradece, porque le faltaba bastante a los otros libros, pero yo, que soy muy mala persona, lo interpreto como un deseo de Stephenie de quedar bien con todo el mundo y... no. El efecto se pasa demasiado pronto.
Lo malo: va decayendo según avanzas leyendo.
Lo peor: ni llegas a conocer mucho mejor la trama de Eclipse, ni llegas a conocer a Bree lo suficiente como para que te caiga bien, ni aprendes nada. No aporta.
Puedo decir que el libro es lo que esperaba: un chasco.
Le deseo de todo corazón a la autora de la saga de
Precúspulo (para mí está claro: Precúspulo, Cúscpulo, Postcúspulo, Epicúspulo y ahora... Metacúspulo) que tenga más suerte.
Y a todos vosotros, amantes de la literatura juvenil, que os calcéis la saga de la Academia Spence, de Libba Bray, que le da mil patadas.

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