viernes, 15 de octubre de 2010

El arte más íntimo

Llevaba tanto tiempo deseando leerlo, que tenía incluso un poco de miedo. Ya lo sabéis, demasiadas expectativas no son buenas.
Además, había leído muchas críticas y realmente no sabía si me iba a gustar. Igual se pasaba de negro para mí.
Pero la verdad es que no, ni tenía las expectativas demasiado altas, ni ha sido desagradable de leer. Al terminar, la sensación general es de sorpresa.
Sorpresa por pensar cómo alguien puede escribir algo así sin que le tiemble el pulso, sin que le duela, sin volverse un poco peor persona. Poppy relata hechos que te podrían dejar los pelos de punta, describe escenas de casquería fina, gore, sangre y mutilaciones con una cierta fascinación. Parece que lo pudiera comprender, que de verdad se metiera en la piel de psicópatas de una talla tan descomunal como la de los protagonistas.
Sorpresa por la propia fascinación que todo causa en uno mismo, cómo leemos y no podemos parar, cómo nos podemos llegar a poner de parte de algunos personajes, cómo los llegamos a comprender, a admirar incluso, o a sentir lástima por ellos...

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El trasfondo de la novela es una sociedad enferma, enferma de incomprensión, de malas historias familiares, de relaciones viciadas, de dependencia disfrazada de amor, y también enferma de sida...
Todos los personajes son marginales en algún sentido, viven en el filo de la navaja, y todas sus vidas se van entrelzando dentro de ese mundo sórdido.
Aún así, aparece el amor. No un amor convencional, no políticamente correcto, pero sí sólido y creíble.
Pero la verdadera protagonista, sin duda, es la psicopatía. Aparece más de un psicópata, cada uno con su estilo, con su camaleónica manera de adaptarse, con su macabra visión del cuerpo humano.
En cierta manera podría ser una especie de semilla precursora de Dexter. Pero no os engañéis, Dex es un hermano menor totalmente infoensivo y más bueno que el pan, comparado con los personajes de la Brite.
Con todos estos ingredientes, uno podría pensar que el libro no es más que una amasijo de sangre, muerte y bazofia...
Pero no. Todo lo contrario. Poppy ha hecho una obra maestra con la peor materia prima. Un gran libro.La mejor manera de describirlo sería la traducción real de su título: un cadáver exquisito.

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