miércoles, 13 de octubre de 2010

¿Eterna juventud?


Supongo que no es coincidencia que Erzébeth Bathory fuera una noble rumana. (ahora sería húngara, es lo que tienen los movimientos fornterizos). Como en casi todos estos casos no se sabe dónde empieza el personaje y dónde acaba la leyenda, pero se comentaba que su obsesión por verse bella y conservar su juventud le llevó a exprimir a sus sirvientas (sic) y bañarse en su sangre.
Quizás esas obsesiones por el año 1600 dejaron algún tipo de semillita, porque 350 años después, surgió otra mujer también obsesionada con conservar la juventud de la piel, la doctora Aslan.
Antes que nada, hay que decir que fue una gran médico y gran adalid de la gerontología, pero su fama se adscribe sobre todo a su investigación con plantas para crear productos de belleza. Gerovital fua una marca puntera hace unos añitos, las estrellas de Hollywood se pirraban por sus cremas y se vendían incluso viajes a Rumanía para realizar tratamientos de belleza integrales. Sí, vendían la juventud de la piel, y a un precio mucho más bajo que el de la vida de tus doncellas.


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A día de hoy, estas cremas siguen siendo un producto nacional, hasta tal punto que a la misma puerta del castillo de Drácula hay un puestecito, que incluso acepta el pago en euros. 
Yo me compré un botecito, por aquello de probar. Total, por cuatro eurillos que costaba...
Y sí, a veces la fama es merecida. La crema nutritiva Gerovital plant es buenísima. Tiene un olor increíble que, obviamente, no os puedo transmitir; dura muchísimo, cunde, y de verdad trata bien a la piel. No sé deciros si rejuvenece o no porque mi piel no es especialmente vieja (aunque yo ya vaya en camino) pero es un buen producto. La pega es que es bastante difícil de conseguir aquí en España, en internet hay webs que lo distribuyen, pero desde EEUU (mal rollo) y en ebay hay algún vendedor que lo tiene pero a un precio unas 6 veces mayor del real.
Así que si pasáis por Bran avisadme, que os encargo unos frascos. O si no hacemos una colecta para pasarnos por allí y llenar el maletero del coche. 
¿Quién quiere ser joven para siempre?

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