jueves, 21 de julio de 2011

Todo termina

Ése ha sido el lema de la última peli de Harry Potter: "It all ends". Y sé que hay quien ha pensado "Menos mal, ya era hora". Pero para mí ha sido una sensación muy extraña.
Hace unos 9 años que me enganché a la Rowling a la vena y me dediqué a leer y releer cada libro, a partir del quinto esperando a que se publicaran (la historia de cómo me leí el séptimo da para otro post) con ansia, con devoción y con auténtica pasión. Me he pasado más horas de las que me gustaría reconocer cavilando, sola y en grupo, sobre los posibles finales.
Terminar el último libro fue algo verdaderamente emocionante. Hay pocos finales tan buenos. Y estás sufriendo por acabar y saber, pero por otro lado quieres que se prolongue, porque ya es el último... y se termina.
Lo bueno era que me quedaban las pelis. Tenía cuerda hasta 2011, decía yo, aún esperaría las películas y eso me daría tiempo.


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Pero ya está. Anoche vi la última.Todo llega y todo pasa.
Vuelvo a decir que los siete libros para mí son de lo mejor que me he leído en mi vida. Aunque lo llamen literatura infantil, han sido siete novelas trepidantes, bien escritas, humanas, con una enorme carga de profundidad, de emoción, de moral, de sentimiento, con su parte cultural dentro de la fantasía. Han conseguido que miles de niños se aficionen a la lectura y que millones de adultos se sientan como niños. Me siento feliz de haber hecho caso a quien me los aconsejó. Me parece una gran pérdida rechazarlos. Y si fuera profe de lite, serían una de mis lecturas obligatorias. Sin concesión.
Sobre las pelis... las hay más y menos fieles, mejores y peores. Pero el derroche de imaginación, de medios, de riqueza visual... Cuando relees las novelas, te quedas con lo mejor de las pelis, y todo se enriquece.
Esta última parte está muy bien. Masticada, por supuesto. Demasiado para quien ya ha leído, pero es inevitable. Con ese sello de Hollywood del discurso melodramático a tiempo, y esa manía de cambiar cosas de orden porque sí. Pero justa en su dramatismo, en su crueldad, en su sentimentalismo, acertada en el tono. Y bien cerrada, sin los cabos sueltos que podrían haber quedado por malas adpataciones anteriores (la tercera, en concreto, para mi está coja de narices).
Sí, he llorado. No lo hago mucho en el cine, pero ayer tocaba. También me he reído.
Y me he quedado contenta y conforme.
Pero a la vez me ha quedado un extraño vacío, una sensación mala de orfandad. Porque se acabó. Cierro una etapa de 9 años de mi vida. No creo que haya otra igual.Apunta maneras Canción de Fuego y Hielo, pero queda mucho por ver de su adaptación televisiva para saber si al final no la cagarán en algo. Podría haber habido algo en Los Juegos del Hambre, pero las pelis las veo perdidas de antemano.
Amó dice que aún queda ver las versioens extendidas (Os juro que ya está planeando verse las 8 de un tirón... y sin divorciarse).Y por supuesto quedan las relecturas y el verse mil veces las pelis.
Pero... se ha acabado. 
Y lo voy a echar de menos.

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