jueves, 17 de noviembre de 2011

La Loca de la Casa

Hace mucho que no cuelgo críticas de lo que leo. Puede que el reto de los 30 ya me pareciera bastante saturante como para cargar más las tintas.
Esta semana, mientras echaba de menos a Amó que trabajaba en la capital, me leí "La Loca de la Casa", de Rosa Montero. Y me ha encantado.
Últimamente me he dado cuenta de que cuando un libro me impacta y quiero hablar de él, siempre la primera impresión es que es difícil de definir. No sé si sacar la conlusión de que me va la mezcla de géneros, que busco cosas originales o es que la fusión además de estar tan de moda en danza, música y cocina ha llegado a la literatura pisando fuerte. 
En el caso de esta obra, al principio, todo parece una especie de ensayo, una disertación de la autora sobre la imaginación, la creación literaria... Hay increíbles datos sobre la vida de autores y anécdotas y citas muy buenas por todas partes. 
Pero a la vez es un libro muy personal, donde la autora da mucho de sí misma, de su visión, de su proceso creativo.  Parece desnudarse tanto...
O eso quiere hacernos creer a veces. Porque en un tercer salto, las anécdotas sobre la vida de Rosa se multiplican en un juego literario en que tres versiones de la misma historia nos meten en una novelita de misterio. ¿Cuál es real? ¿Lo es alguna? ¿Es sólo una trampa? ¿Un cuento? 
Creo que precisamente ese ejercicio es el que mejor ilustra esa imposibilidad de separar realidad y ficción, memoria e imaginación, cordura y locura, literatura y vida. Dejarse llevar por la imaginación, que según Santa Teresa, es la verdadera "loca de la casa".

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No hace falta ser fan de Rosa para disfrutar de este libro. Eso sí, es para la gente que adora leer y que alguna vez ha sido picado por el bichito de la escritura. Os lo recomiendo de verdad. Buenísimo.

Algunas perlitas, además de la ya citada

Hablar de literatura, pues, es hablar de la vida; de la vida propia y de la de los otros,de la felicidad y del dolor. Y es también hablar del amor, porque la pasión es el mayor invento de nuestras existencias inventadas, la sombra de una sombra, el durmiente que sueña que está soñando. Y al fondo de todo, más allá de nuestras fantasmagorías y nuestros delirios, momentáneamente contenida por este puñado de palabras como el dique de arena de un niño contiene las olas en la playa, asoma la Muerte, tan real, enseñando sus orejas amarillas.

 La locura es vivir en el vacío de los demás, en un orden que nadie comparte

El género literario que prefiero es el de la novela, que es el que mejor se pliega a la materia rota de la vida. La poesía aspira a la perfección; el ensayo a la exactitud; el drama al orden estructural.La novela es el único territorio literario en el que reina la misma imprecisión y desmesura que en la existencia humana. Es un género híbrido, alborotado. Escribir novelas es un oficio que carece de glamour; somos los obreros de la literatura y tenemos que colocar ladrillo tras ladrillo, mancharnos las manos y baldarnos la espalda del esfuerzo para levantar una humilde pared de palabras que a lo pero luego se nos derrumba.

Quiero decir que escribimos en la oscuridad, sin mapas, sin brújulas, sin señales reconocibles del camino. Escribir es flotar en el vacío

Hay un montón más... pero mejor os leéis el libro.

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