domingo, 6 de noviembre de 2011

Serendipity

Ayer por la tarde Amó y yo estábamos en plan casero. Yo me puse en plan maru y agarré la plancha y encendimos la tele. Y justo pillé cuando empezaba esta peli. 
Yo la vi hace años, cuando una compañera de la facultad me la comentó como anécdota. (Esto prometo comentarlo otro día, para no acumular dos posts en uno. Palabrita de bruja.)
A una amiga mía (antigua amiga, si somos sinceros, la vida tiene estas cosas) le había encantado. La ponía como paradigma de comedia romántica. Qué bonita y qué idílica, qué emocionante y tal. Yo, que de aquella esgrimía más ferozmente mi faceta Mini-Pimer, se la critiqué a lo bestia. Y a ella le pareció fatal. Quizás ahí empezó a aflojarse la amistad, vete tú a saber.
Pero es que, de verdad, esta peli me parece, aparte de poco comedia (no, no me he reído) y nada romántica, sino pastelosa (en el peor sentido), una auténtica desfachatez.

(A partir de aquí, riesgo de spoiler y destripamientos varios
Yo la resumiría como la historia de dos imbéciles cobardes y gilipollas que le joden a otras personas la vida para poder acabar juntos sin que les remuerda la conciencia. O en una sola frase:  Jo, es que es el destino...
Sí, ya lo sé. Se supone que es una historia mágica sobre el amor, y las casualidades de la vida, y las señales del destino y esas cosas. Pero a mí dos personas que se conocen intentando comprar regalos para sus respectivas parejas, que se encandilan la una con la otra y que luego se pasan años pensando en ese encandilamiento en secreto, buscándose el uno al otro de alguna manera, me parecen unos cabrones. Eso, aún sin sexo de por medio, es algún tipo de infidelidad. Con todas las letras.
Veréis, yo creo que no se debe dar pie a estas cosas. Yo he conocido en los últimos años a personas maravillosas, y algunas, claro, son hombres. Hombres majísimos, hombres atractivos, hombres estupendos. Y quizás si yo estuviera libre podría mirarles de otra manera, pero, por una simple cuestión de lealtad yo no he dado pie a las circunstancias. No les he dejado entrar en mi vida. No les he dado ese espacio necesario para encandilarme. Les ha dejado pasar. Porque yo ya tengo una pareja, con la que hace mucho hice una promesa de fidelidad mutua, y le debo, como mínimo, un respeto.

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Vale, vale. Me diréis que quizás esas parejas en realidad no funcionaban. Que a veces el amor te asalta, que te enamoras de otra persona, y te das cuenta de que tu pareja no funciona. Bien, vale. Acepto.
Para empezar, yo no creo que te desenamores de un día para otro, creo que es un proceso. Y que uno se va dando cuenta. El que no lo ve, con frecuencia, no lo quiere ver. Pero, aún suponiendo que no te enteres, y que alguien te lo haga ver... Si conoces a alguien que tiene lo que crees que le falta a tu pareja, si ves que las cosas realmente no van como deberían ir... pues, aunque no te quedes con ese "otro" o "nuevo" alguien... dejas a tu pareja. ¿Para qué prolongar algo que no te funciona del todo, siende sólo medio feliz? Eso sólo tiene un nombre: comodidad. Más vale malo conocido que solito y aburrido. Arj, qué asco. Y sobre todo, que poco amor propio. Qué poco orgullo.
Mientras yo planchaba y los dos veíamos la peli, Amó se descacharraba de risa. Mi frase más repetida era: Yo, te mato. Si me haces eso, yo te mato.
Me parece particularmente demoledora la escena en que la novia de John Cusack, como regalo le da un libro que él llevaba buscando durante años, con toda la ilusión, pensando que era un gran regalo, y cuando él lo abre ve el teléfono de Kate Beckinsale. Pero qué cabrón. Pero qué cerdo. No se merecía a su novia. 
Quizás, pensándolo bien, sea lo más justo. Esos dos no se merecían lo que tenían al lado (por amor de Zeus, que el novio de ella era John Corbett!!!!!!) y al final se quedan con otro ser rastrero, cobarde y gilipollas como ellos mismos. Vamos, que de tan piltrafas se merecen el uno al otro. 
Pero la pena es que sólo ves al final el reencuentro, y la sarta de despropósitos que va a ser la vida de estos dos desastres juntos se queda sólo en mi imaginación.
Al final es una exaltación de la idea del flechazo y de la media naranja (ambas tan ponzoñosas para la cruda realidad) y, para mí, una auténtica indignación.

Ains, qué a gustico me he quedao.

3 VALIENTES:

Raquel dijo...

Para mí tampoco es una "comedia romántica". Recuerdo que la vi hace mucho tiempo y que me pareció sosa e insípida. Si la vuelvo a ver igual cambio la perspectiva, pero no me llama volver a verla.

Donde esté Love Actually!!!

Besos!!

Áncora dijo...

Hombreeeeeee. Es que Love Actually es un peliculón!!!!!!

Arkangel dijo...

Suscribo todo tu argumento.
Love Actually se sale: She's the one!! jeje