jueves, 8 de diciembre de 2011

La gata sobre el tejado de zinc.

El día fue perfecto. Quedé a comer en misión de chicas en un árabe impresionante de donde salimos rodando. Y después de un par de cafés con hielo (manda webs, que en invierno es cuando más los disfruto) Amó pasó a buscarme para ir al cine. 
Me encantan los cines de antes. Con una sola sala y olor a madera. Con palomitas asequibles y acomodador. Y con programas especiales que no hay en ningún otro sitio. 
Ver un gran clásico en pantalla grande y en versión original tiene algo distinto, allgo de mágico, de especial. De definitivo. 
La gata sobre el tejado de zinc lo tiene todo: a Paul Newman con la pierna escayolada. A Paul Newman en pijama. A Paul Newman con un anillo en el meñique. A Paul Newman con camisa blanca. A Paul Newmn enseñando un torso que quita la respiración. 

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Vaaaaale. Voy a obviar que la cara de Paul Newman es la más hermosa que he visto o veré en mi puñetera vida. La película no sería lo mismo sin él, pero, desde luego, hay mucho más. Por supuesto que Liz Taylor está impresionante. No es la pleícula en la que destaca más su belleza, pero su fuerza es única. Quizás al principio nos cuesta un poco su voz, un tanto aguda, por haberla visto doblada tantas veces. Pero al escucharla te das cuenta de que ninguna le encajaría mejor.
Y sobre todo, es el guión. Diálogos demoledores. Personajes contundentes. Drama familiar. La vida, la muerte. Los celos. La falta de amor. O la falta de vista para verlo. La envidia, la hipocresía, la codicia. 
El mejor Tenesse Williams, en el cine y con Amó. ¿Se puede pedir más?

2 VALIENTES:

Raquel dijo...

Tengo que volver a verla porque casi no me acuerdo de ella.

Qué peliculones hacían antes! Ahora son todo versiones de películas antiguas o de superhéroes o la quinta parte de un éxito que hay que sacarle partido.

Besos!!

Áncora dijo...

La verdad que sí, los tiempos han cambiado mucho y para mal...
Pero es que con todo: películas y actores... snif