viernes, 27 de enero de 2012

"Hoy"

Me encantaban los libros de ciencia ficción que reflejaban distopías. Las pelis también, por supuesto.
Supongo que se te pega algo del afán por el análisis social cuando has estudiado un poco de Psicologia Magia Social. Es interesante explorar otras opciones. El afán de superación, la naturaleza humana, los cambios, las revoluciones... estudiar otras posibilidades.
Y digo me encantaban, porque ya no me encantan. 

Vivo en una sociedad donde uno ha de trabajar para vivir. Hay que ganar dinero para comprar comida, procurarse un techo... Del dinero que se produce, un gran porcentaje se queda en impuestos, para una Gran Arca común que cubra tus necesidades básicas. Los que gestionan esa Gran Arca son elegidos por todos los demás. Lo que pasa es que los votos no son todos iguales, y no todos tienen las mismas posibilidades de gestionar y gobernar. Los que gobiernan lo hacen para ellos y no para quien los ha elegido. Esa Gran Arca no paga las necesidades de quienes trabajan, que al final tienen que cubrirlas con el dinero que les queda... con lo cual pagan dos veces por conseguir cosas básicas, y si no puden pagárselo, recurren a Arcas Privadas que les cobran intereses de por vida, sólo por ser clientes suyos y les prestan dinero con cláusulas mareantes.
Las normas se suponen escritas por y para todos, pero la justicia es lenta y no todos pueden costeársela en la misma medida. El que roba algo pequeño va a la cárcel. El que roba millones... tiene millones. El rico cada vez es más rico y el pobre cada vez paga más impuestos que no se sabe a dónde van mientras le quietan prestaciones en todos los servicios. 
Hay ladrones impunes, asesinos impunes... y gente que se ve atacada por la espalda por una policía corrupta por hacer una sentada pacífica en contra de un sistema que no da cabida a la equidad o la justicia. 
El sistema de votaciones y las decisiones políticas son un teatro grotesco con tintes circenses.
Se promueven necesidades inexistentes que al final se crean para todos para mover cantidades de dinero que parecerían imposibles. 
Se ataca contra la libertad de expresión, contra las formas de vida alternativas, contra la creatividad y la diversidad. 
Las personas se quedan sin trabajo. Después sin dinero. Después sin casa. Y aún después tienen que seguir pagando mientras hay miles de viviendas vacías y de personas con los bolsillos llenos como para alimentar a cientos de familias despilfarrando millones en unas vacaciones locas.  Porque siempre tiene que haber una pirámide social. Siempre tiene que haber gente abajo para que pueda haber gente arriba. Y cuanto mayor es la diferencia, más difícil es cambiarlo todo.
Se pretende entretener a la gente con "pan y circo" sobre todo apoyados en unos medios de comunicación comprados y expertos en crear telebasura que pretende imitar una realidad -o quizás crear una realidad  alternativa que acabe siendo el modelo- grotesca a más no poder. 
Muchas verdades sólo se saben a través de sistemas clandestinos de información que oficialmente se tachan de "poco fiables" por el miedo a que la gente se una y se levante contra un status quo que a los pocos que viven bien en todo este tinglado les jodería perder...
No. Ya no me gustan las distopías. Ya no las veo ciencia-ficción. 


Vivo en una.

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