jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Tu gato intenta matarte?

Las personas que tenemos gatos somos una raza aparte. Preferimos Gardfield a Snoopy, el ronroneo al ladrido, el arañazo al mordisco y la independencia a la lealtad.
Los gatos son mascotas maravillosas. Contra todo lo que piensa la gente son cariñosos, van a recibirte a la puerta cuando llegas a casa, son muy limpios, van a despertarte por la mañana para que no llegues tarde a trabajar, se pasan el día siguiéndote por la casa (a su prudente distancia de seguridad) y te miran con adoración (Sí, los gatos saben poner caras).

Aunque si alguien te pregunta

¿Tu gato intenta matarte?


Bueno, cualquiera que tenga gato seguramente dirá que SÍ.

Con mucho humor, en esta página comentan señales que te pueden dar la pista


Y aquí tenéis un simple cuestionario para averiguar la probabilidad


(todo está en inglés)


Si pensábais que mi Merlín era un buenazo vais listos, porque...

Is your cat plotting to kill you? 

¿Probáis con el vuestro?

lunes, 24 de septiembre de 2012

Amor de Prima

Mi prima Calamardo (:***) estuvo en Londres y mirad lo que nos ha traído:

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¡Es un pasaporte de Harry Potter! Por dentro viene ilustrado con muchísimo arte, y va sellado en cada zona con un sellito muy chulo en relieve, aunque en la foto no se aprecie bien (en este es la Marca Tenebrosa).

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Y también esto:

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Dos llaveritos de Lego, Gandalf para Amó y un Drácula para mí.

¿A que le perdonamos ser una Greyjoy?

jueves, 20 de septiembre de 2012

Vampiros de los 90

En la misma semana han pasado tres cosas: he visto "Medianoche en París", y "The Addiction" y me he leído "Acero". (Obviamente, estos dos últimos tienen un punto común muy obvio, pero quiero ir un poco más allá. Paciencia.)

En Medianoche en París se habla, entre otras cosas, de la añoranza por épocas pasadas. Todo el mundo tiene escogida una etapa de la historia que le hubiera gustado vivir, y que cree mejor que la que vive. Los locos años 20, la Belle Epoque, los 70, la Edad Media (hay que ser bestia), Egipto...
Generalmente yo suelo pensar que aunque me hubiera tocado nacer en otra época (ya de por sí, gilipollez paradójica donde las haya), lo que seguro me hubiera tocado repetir es ser pobre y ser mujer, así que mejor-mejor, no iba a estar precisamente, lo cual ya es triste si lo piensas... Pero voy al hilo. 
Yo viví los 90. Los viví con conciencia. de cabo a rabo, cada segundo. Quizás los inicios me pillaron un poco joven, pero la segunda mitad de la década la pude disfrutar. En ella viví grandes cosas. Primeras veces, momentos definitivos. Mucha diversión, también momentos duros. Muchas experiencias. 
Pero los 90 como década, no sé, no me los había planteado. Fueron hace cuatro días. No eran un tiempo especial con una estéticas especial o con una música especial. Eran mi adolescencia. El principio de mi juventud. Una parte de mi vida. Y ya. 
Una parte de la vida de uno no puede ser una época idealizable. Los 70 sí, claro, que  los has visto en las pelis y en la tele y en fotos retro y no los has vivido. Pero los 90... fueron ayer. No tienen nada de especial. ¿verdad? Eran sólo días, momentos en el instituto, en la universidad, en las discotecas, en tu casa.
Esto, de alguna manera, se refleja también en Medianoche en París. Uno no aprecia su vida como un momento histórico, y apenas puede pensar que más adelante nadie lo vaya a idealizar o que prefiera vivirlo a su presente, sea cual sea  ese presente en un hipotético futuro. (y ya no me enredo  más porque el hecho de que el pasado se convierta en presente y luego en futuro, aunque sea una ley lógica temporal puede ser un lío semántico de dos pares de 00).

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Pues en esas reflexiones sobre idealizar el pasado y vivirlo como presente (las dos posiciones de los dos protagonistas) estaba yo cuando me puse a ver The Addiction
Lo primero es lo primero: es una peli de vampiros. ¿Quieres dos palabras? Vampiros filósofos. Vampiros que se sacan un doctorado de filosofía y citan autores y leen libros y asisten a conferencias.Que tienen ideas existencialistas, nihilistas, perorantes y hasta pedantes. También vampiros que viven su sed de disntintas maneras, con lo que puede ser un paralelismo perfecto con la adicción a las drogas. Con sus monos, sus sobredosis, sus mentiras, sus pecados. Me pareció brutal, (en el sentido más literal de la palabra si nos vamos a la parte de la fiesta), salvo por un final ñoño y facilón que sobra (apenas dos minutillos) y que se carga el espíritu de todo lo anterior. Que sí, que me gustó, que es diferente y muy de culto y tal.

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Pero mientras la veía era inevitable un pensamiento. "Dios, que cosas más noventera". Por la ropa, por los peinados, por ese blanco y negro tan de ir de independiente... Y ahí te das cuenta... 

Coño, los 90 si tenían una estética. 

Y seguramente yo la llevaba, aunque no era consciente. Incluso si quisiera probablemente podría recrearla, aunque como la viví en la edad que la viví probablemente la lleve áun pegada a la piel y no me haya deshecho de ella del todo. A la gente adulta se la caza en pequeños detalles: una pulsera, la altura del recogido del pelo, el largo de los pendientes... Alguien que vivió los 70 puede dejarlo ver, aunque no quiera. A lo mejor yo aún huelo a noventera sin saberlo...

Y con esas, empecé a leer Acero. Yo lo conocí por el blog de David Muñoz hace relativamente poco (un par de años, o así), y no sabía de qué año era la novela. Podía haber sido una novedad en su fecha de edición en Es Pop. Pero no. Unas pocas páginas y sabes que no. Que se ha escrito en los 90. Que tiene ese ritmo, ese olor, esa forma de vivir la vida. Me recordó bastante, bastante a El alma del vampiro, de Poppy Z. Brite. Y la verdad, ni por los personajes (David no se puede comparar a Zilla. Ni Christian a Justine. Ni Keith a Nada, o a Steve o a Fantasma... ), ni por las situaciones (puede que Acero tengo pasajes un tanto crudos, pero no tan crueles como los de  -dejadme poner el título en inglés, mucho mejor - Lost Souls), ni por el lenguaje, ni por el tipo de vampiro. Es por el aura, por el olor, el color de la época. 
(Por cierto, que me encantó, de verdad, lo recomiendo encarecidamente)

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Y nos acercamos a la conclusión final...

Hay unos vampiros de los 90

con sus cosas en común: con sangre explícita, con sexo, con rock&roll, conviven con un rollo gótico claro, tienen conciencia de lo que son y no son villanos apartados de la realidad perseguidos por aldeanos con antorchas. Meditan sobre ellos mismo, se mezclan con la gente, son depredadores de discoteca, les guta la música guitarrera y se cazan más entre ellos que por humanos pretenciosos.

Vale que también hubo otros vampiros en los 90:
Por ejemplo, se adaptó, y muy acertadamente, Entrevista con el vampiro de Anne Rice al cine. Pero no podemos olvidar que era una novela escrita en los 70. Y se nota. También hubo un par de aberraciones, como el Drácula de Coppola que jamás me ha parecido digno de tal nombre y no deja de ser una profanación de la novela original fruto de un brote maniaco del Francis, o Revenant que para mi disguto áun o he conseguido olvidar, y mira que se lo merece. Hubo nuevas versiones de los cazavampiros, con estética entre el western y el rockabilly y tufillo a road movie, como en Vampiros de Carpenter o en Abierto hasta el Amanecer. Hubo mucha serie b y adaptaciones para adolescentes, comedias y parodias, y series chorras como Buffy (ojito que el Ángel malo y Spike tenían su noventerismo)...
Hubo de todo, con su estética noventera y su color y sus peinados y su música...

Ahora explicadme... 
cómo coño de todo eso ha podido salir... Crepúsculo?


martes, 11 de septiembre de 2012

Así estamos...

Hace unas semanas... 
Amó y yo teníamos día playero. Fuimos de excursión a Gulpiyuri, una de las playas más emblemáticas de Asturias.Para los no iniciados, se trata de una rareza natural, ya que es una playa interior. Se formó por la inundación de una dolina kárstica, según los expertos. En la práctica es casi como una piscina de agua salada, comunicada con el mar por una cueva subterránea, que tiene subidas y bajadas de marea pero poco oleaje. Es pequeñita, pero con mucho encanto. Otro de esos tesoros naturales que tenemos por el norte.
La verdad que había mucha gente y la marea estaba alta, y subiendo. Quedaba poco rato para que se llenara del todo y desapareciera la arena. Amó y yo nos preparamos para un chapuzón rápido y escapada a otra playa. Hasta ahí todo bien...
Había una familia. Muy pro: con sus toallas y sombrillas y una mini tienda donde guardar las cosas para que no se llenaran de arena. Dos parejas y varios críos. De repente una serie de gritos corta el aire y después se hace un silencio incómodo.

Si eso está cerrado es para que no entre arena, hija, estás imbécil. Pareces tonta. A ver si piensas con la cabeza y no con el culo. Hala, sí, vete a bañarte a ver si se te refrescan las ideas. 

Así, en frío. Sin anestesia ni ná. Papá regañando a su retoño. Sin respeto. Sin cariño, sin lógica. Quizás os falte un dato: la nena no tenía más de cuatro años. Estaba encantada jugando con la arena. Y recibe esa reprimenda. 
Amó y yo nos fuimos al agua. Yo escandalizada, la verdad. A la vuelta estaba gritando a otros de sus retoños. En términos parecidos. Un bebé de no más de un año. Por rebozarse en la arena.

Hace unos años...
En la playa de Luanco, oi a una madre gritarle a un niño. Tampoco pasaba de los cinco. Se le había caído el cubo y tropezó en la arena. La madre lo zarandeó y empezó a chillar.

Mira que eres torpe, siempre igual, puto desastre. ¿pa qué te tuve?

Esta mañana, yendo a trabajar.

¿Pero tú estas loca? ¿Qué cojones dices? ¿De qué vas? 

Siete años como mucho. sólo había hecho una pregunta.

Y pienso... dentro de diez, quince, veinte años... ¿Qué será de esta gente?
¿Cómo tendrán la autoestima unos niños a los que se les ha tratado como seres inferiores, como un estorbo, como algo que no merce ni un mínimo de paciencia ni de educación? ¿Cómo verá el mundo alguien que ha sido depositario de todas las frustraciones y mierdas de las personas que le dieron la vida? ¿Podrán aprender algo del cariño, del respeto, del buen trato? ¿Sabrán tratar bien a sus padres, si es que aún los miran a la cara?

Y esa otra gente, (o gentuza) que lo único que ha hecho es ningunear y descalificar y gritar sinsentidos, ¿qué dirán cuando sus hijos no les vayan a ver, o les insulten, o les griten, o les descalifican de igual manera? 

Ay, qué mala suerte he tenido con estos críos. Si yo se lo di todo. No les faltaba nada de la colección de Hello Kitty...