jueves, 8 de mayo de 2014

Un dibujo

Es increíble la cantidad de cosas que pasan en los trenes...
Fue hace ya varios años. Me había dado por ponerme flequillo, error que suelo cometer cada ciertos años. (Digo error, no porque me quede mal, que sí me favorece, sino porque me canso al poco y tardo meses y meses en conseguir que desaparezca... Aún así, seguro que volveré a caer...).
Recuerdo que volvía hacia casa, tengo la sensación de que ya era tarde. También sé que el tren iba bastante lleno, pero el resto lo tengo difuso.
La cosa es que me senté, como siempre, en un hueco que había, a leer. (Ahora es la primera etapa de mi vida en que no llevo siempre un libro en el bolso; y es algo temporal, sólo porque en lugar de bolso llevo la bolsa de los pañales. Y aunque no tengo ocasión de leer, lo echo de menos mortalmente) No sé qué libro era, ni si me estaba gustando, pero sé que en mi visión periférica capté algo.
Por el rabillo del ojo podía ver a un chico. Estaba más o menos en frente de mí, y llevaba un bloc de dibujo. Con cara de fastidio por los traquetreos desaforados que aparecen de cuando en cuando, y por los empellones de la gente, estaba dibujando algo. De vez en cuando me miraba. Y dibujaba. Me miraba. y dibujaba... Me miraba y dibujaba.
Y yo seguía leyendo muy digna, preguntándome qué vería digno de dibujar...

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Hubo un movimiento de gente, y acabamos sentados uno junto al otro. (Creo que fue él el que se cambió de sitio, aunque quizás fui yo... Igual me pudieron las ganas de cotillear, una es débil).
En un momento fugaz pude ver su obra. Y ahí estaba yo, mis ojos mirando hacia abajo, la montura de mis gafas, mi flequillo... Sé que intentó seguir en ello, tapando el bloc para que yo no lo viera, pero se le hacía cuesta arriba y lo dejó correr.
No recuerdo cómo era. Quizás lo he visto miles de veces después y no le he reconocido. Quizás si me viera ahora mismo (ya sin flequillo, y con más paréntesis que La Princesa Prometida) él tampoco me reconocería...
Pero muchas veces me pregunto qué habría visto, por qué me había elegido a mí entre tanta gente. Qué habrá sido del dibujo... ¿Convertido en cenizas, tras ser desechado a una papelera y terminar en la basura? ¿Guardado aún sin acabar en aquel bloc? ¿Terminado y presentado para agún trabajo? ¿Convertido en alguna obra de algún tipo?
De la misma manera, me gusta pensar que no se ha perdido del todo, y que alguna vez, aunque sea cada mucho tiempo, alguien lo mira y se pregunta quién era esa chica... Siempre es bonito que alguien piense en una. 

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