miércoles, 27 de enero de 2016

...I am tired, I am weary ...

Siemrpre acabo volviendo a ella, o quizás sea ella la que vuelve a mí.
Viene de puntillas, y se queda una temporada.
Cuando ya hace tiempo que no me trenzo el pelo, y me releo los últimos tomos de Sandman, cuando no me visto de negro un par de días y parece que no para de llover, cuando las noches no son como las esperaba y las mañanas se llenan de desidia, cuando los libros se acumulan sobre mi mesita y nadie les pasa las páginas, cuando reinan en mi vida esas dos palabras que odio con toda mi alma (stand-by, vaya invento), cuando noto que ya no sé pensar con claridad...
Un día, caminando por la calle,  se me aparece en los labios. Y mis pasos cogen otra cadencia.
Nunca entenderé por qué me hace tanta compañía, por qué me consuela tanto, pero lo hace.
Si un día aprendiera a cantar, sólo la ensayaría a ella, una vez, y otra, y otra, y otra más... hasta que le hiciera justicia.
Señoras y señores... con todos ustedes... Venus in furs


2 VALIENTES:

NonToiAki dijo...

Cuando nos relajamos, cuando no tenemos la mente activamente ocupada y los pensamientos fluyen de un lado para otro siempre aparece esa sintonía ratonera, esa canción pegadiza, esa música que representa el momento que estamos viviendo.

Otros necesitamos conectar los aparatos, coger los mandos de un personaje imaginario y dedicarnos a matar rebeldes ultranacionalistas armados.

Puede ser un recurso Zen para aumentar el sosiego y la tranquilidad.

Áncora dijo...

Pos prefería unas vacaciones en una casa solariega...